lunes 23 de noviembre de 2009

Chau Pesimismo - Mario Benedetti

Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo
años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales
y también que al mal tiempo buena cara

pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman
se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado

claro que voy a despedirte
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura
alarmista tu alarma
ya sé vas a decirme
no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
pero es tan boba tu razón tan obvia
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
ya sos mayor de edad
chau pesimismo
y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Cuenta Conmigo

Cuando sientas tu herida sangrar, cuando sientas tu voz sollozar cuenta conmigo. (Carlos Puebla)
Quiero hacer un paréntesis para dedicarle una carta a un amigo que fue la primera persona en ver este Blog, un amigo que se ha tomado la molestia de leer y releer cada párrafo que he escrito, alguien que ha tenido la suficiente sutileza para corregirme cuando he estado actuando mal y que ha sabido alentarme en cada proyecto emprendido.
Estas líneas son para un chico único en el mundo, noble como él solo, solidario hasta los huesos, soñador inexorable, repartidor de sonrisas, guitarrista introvertido, pintor incognito, derrochador de amabilidad, amante de las canciones corta venas (que son mis favoritas), peruano puntual (lo cual es raro) y fiel televidente de One Three Hill.
Esta persona tan especial se encarga de dibujar una sonrisa en mi rostro cada vez que mis ánimos se escapan, sé que puedo confiarle todos mis miedos, mis dudas, mis sueños, y sobre todo, mis sentimientos más profundos. Entiende mis silencios, es capaz de ver a través de mis ojos, y notar esa tristeza imperceptible a los demás. A él no puedo ocultarle quien soy, pues fue capaz de ver a esa chica atrapada al otro lado del espejo.
Es extraño, pero es alguien en quien sé que puedo confiar totalmente, y digo que es extraño porque alguna vez hubo algo más que una amistad entre nosotros, pero hoy queda el más puro afecto que puede existir entre dos personas y eso es en verdad reconfortante.
Guarda en su memoria historias que a nadie he dicho, y es que es tan natural hablar con él que no reparo en confiarle todos mis secretos. Sé que siempre puedo contar con él, pero ahora sólo quiero que sepa que puede contar conmigo, que pienso estar cerca para cuando necesita hablar, reír, llorar o renegar.
Hoy quiero darle las gracias por escucharme en los buenos y malos momentos y sobre todo quiero agradecerle por confiar en mí. Por cada hora que pasamos en el teléfono hablando sobre lo injusto de la vida y lo complicado del amor. Hoy unas gracias me quedan cortas, y sólo me queda decirle, “aquí estoy...
cuenta conmigo”.

sábado 7 de noviembre de 2009

Ahora lo sé

Last night I dreamt that somebody loved me, no hope, no harm, just another false alarm. (Anoche soñé que alguien me amaba, sin esperanza, sin daño, sólo otra falsa alarma) - The Smith.
Y ahí estaba de pie frente al espejo, intentando evadir a aquella muchacha que la observaba sonriente desde el otro lado. Era una sombra de sonrisa, la más triste que había visto nunca, era una lágrima escondida tras la parodia de una artista.

En ese momento recordaba lo aterrada que se había sentido, era la posible apertura de un nuevo capítulo en su vida, pero no quería enamorarse, no podía permitirse siquiera pensar en el amor, ya bastante trabajo le había costado desterrarlo y no podía permitirle volver. Recordaba que no quería ilusionarse, no quería que la vuelvan a destrozar, su corazón estaba viejo y cansado...Era tan difícil confiar...
¿Qué pasaría si decidía quitarle todas las cadenas a su corazón y lo habría de par en par para que nuevamente lo destruyeran? Quizás sería sin querer pero igual la lastimarían, no podía permitirse ser tan descuidada, tan confiada….
Eso era lo que Amy había pensado en un principio…y ojala hubiera escuchado aquellas señales de alarma que con tanto desasosiego emitía su corazón, que trató de advertirle. Pero ante un alma soñadora nada podía hacer.
Corazón contra razón, esperanza contra miedo, había pasado días en medio de una reyerta interminable de posiciones contrapuestas que desequilibraban la estabilidad emocional de Amy.
En el fondo ella sabía, estaba esa voz susurrándole al oído que no bajara la guardia, que no se quitara la máscara, ella lo sabía desde el principio cuando sentía recorrer un ligero escalofrío que le advertía que podían romper nuevamente los pedazos con tanto esfuerzo había logrado unir, pero aun así su corazón fue terco e hizo caso omiso a las advertencias, ignoró toda señal; su ilusión fue mayor y superó con creces cualquier defensa que presentaba la razón. No le quedó más remedio que rendirse ante sus sentimientos y finalmente someterse a estos.
Y justo cuando volvía a soñar, cuando volvía a confiar, su ilusión se vino abajo, y vino a caer en la cuenta de cuan equivocada estaba al pensar que podía volver a ser feliz. Debió saber que eso no era más que un sueño y que nunca sería realidad, debió saber que su vida no es un cuento de hadas.
Su corazón se niega a reaccionar, otra vez lo han destrozado, y Amy se halla nuevamente intentando evitar su imagen en el espejo, pero la niña del otro lado la mira siempre directamente a los ojos, no le puede ocultar que está sufriendo por alguien que se fue cuando ella menos lo esperaba, y es que después de darle tantas vueltas al asunto lo único que había encontrado es nada, o quizás una burda explicación de un suceso que se repite en su vida como un “deja vu”, ¿es karma?- le pregunta a su reflejo - quizás lo sea – respondió - y si es así, aún tiene mucho que pagar así que le espera mucho mas…
Hoy sólo quiere hacerse una promesa: no dar todo de sí misma nunca más, esta vez ella levanta una coraza inquebrantable. En realidad siempre trató de protegerse, sabía la teoría pero nunca pudo ponerla en práctica, daba amor sin medida, hacia y decía todo lo que sentía y ese fue su error. Mientras acaricia el cristal de quel espejo, no se pregunta porqué le sucede eso a ella pues sabe muy bien la respuesta, ahora sólo necesita olvidar, necesita dejar de sufrir, dejar de sentir.
Hoy Amy dice buena suerte y hasta luego a quien sin querer mató sus ilusiones, pero no lo odia. No podría hacerlo pues ellasabe que él nunca quiso hacerle daño, sabe que es una buena persona, y sabe tambien que él no eligió de quien enamorarse. Amy sabe que este niño también esta sufriendo, no por ella, pero sí por alguien más, y en verdad espera que esa chica se de cuenta de lo afortunada que es al tener el amor de este muchacho.
mientras piensa en esto, siente como un puñal se clava en su corazón y se pregunta ¿Hay algo malo en ella? ¿Qué es lo que está haciendo mal? ¿En que está fallando?… no es lo suficientemente "suficiente" como para cubrir las espectativas de alguien y eso tienen su autoestima por debajo de cero.
Niña estúpida, cae una y otra vez en el mismo hoyo, pero no más. Hoy sus ganas de amar dan media vuelta, y se retiran del escenario derrotadas, sin aliento.
¿Le quedaban dudas? Sí, y muchas. Su cabeza tenía una tormenta de incertidumbres que caían sobre su conciencia como relámpagos en la noche. Sin embargo su historia, inevitablemente, ya había terminado y todo lo que se había podido decir estaba ya dicho, Amy sabía que nada de lo que él le dijera podría borrar las interrogantes que la asfixiaban. Nada está claro ni lo estaría nunca, excepto el hecho de que todo había terminado.

domingo 18 de octubre de 2009

¿Cómo saber?

¿Cómo saber si no es más que una fantasía o un sueño absurdo? No hay ensayos generales en la vida y aún menos en el amor. (Tonya Hurley)

Cuando nos rompen el corazón por enésima vez, llegamos a un punto en que el amor se convierte en una experiencia traumática que lejos de ilusionarnos como cuando éramos niños, nos asusta, pues sabemos que a la larga, queramos o no, terminaremos con un hoyo en el corazón.

Amy no era la excepción, se había estrellado tantas veces que francamente tenía miedo de subir a esta montaña rusa. Algunas veces le había resultado maravilloso al principio, hasta que parecía que la montaña se caería en pedazos y entonces dejaba de serlo. Otras veces fue una experiencia traumática de principio a fin. Dos cosas eran seguras, siempre era un riesgo y nunca sabía qué le esperaría. Pero el verdadero problema era cuando el juego terminaba, a Amy no le gustaban las alturas, y tras un tiempo entre las subidas y bajadas de ese juego, contrario a sus expectativas, la última parada era cada vez más acerba. El resultado final era un corazón hecho pedazos, una amistad terminada, miles de sueños rotos reclamando hacerse realidad sin comprender que se acabo y lo peor de todo: no había vuelta atrás.

Bien, fue ese el análisis que Amy hizo sobre la montaña rusa del amor y entonces tomó una firme decisión: no subirse más a esta. Así fue como hizo, cerró las puertas de su corazón buscando paz, buscando escapar de los albores innegables del amor…y se sintió aliviada, ahora estaba a salvo.

Por mucho tiempo permaneció tranquila, ahora tenía los pies sobre suelo firme en todo momento, no corría peligro, estaba segura dentro de su coraza y no había razón capaz de levantarse de su asiento para abrirle la puerta al miedo y mucho menos al amor. Por fin todo estaba bien, hasta que empezó a asecharla una inesperada visitante: la soledad. Esta llegó sin previo aviso y desempacó sus cosas en el closet de su alma. Una vez ahí rehusó retirarse a tientas de saber que no era bienvenida. Amy estaba sola, y eso la mataba pero a la vez esa soledad le estaba regalando momentos llenos de tranquilidad, al menos estaba a salvo, estaba segura, nadie la lastimaría ni jugaría con sus sentimientos, así invito a su nueva amiga a quedarse en su alma de manera definitiva. Se sintió a gusto, se sintió segura y eso era todo lo que necesitaba, o al menos eso creía.

Pasaron los días y el tiempo hizo lo suyo. Tiempo, soberano embaucador omnipotente, no hay manera de vencerlo y el peso de su espada cae de manera inevitable sobre nosotros, pobres ciervos indefensos. Con el accionar del tiempo Amy empezó a tener disputas con la soledad, ahora su fiel compañera le había dado la espalda y empezaba a resultar insoportable, pero esta cínica inquilina no tenía planes de marcharse, Amy estaba condenada. Entonces empezó a buscar a aquel chico e que la liberase. Sin embargo, pasaban los días y parecía que aquel príncipe azul del cuento de hadas se había perdido en algún lugar del camino, ella sólo necesitaba alguien a quien amar, alguien que sea capaz de ver más allá de su coraza, pero ese alguien no aparecía.

Impaciente como siempre, ella salió en su búsqueda, recorrió cada rincón de aquel extraño reino, en un burdo intento fallido de encontrar lo que su corazón le reclamaba con premura, no hubo resultados, su penosa búsqueda no estaba dando resultado o eso quería creer.

Hasta que la innegable verdad arrancó de un tirón la venda de sus ojos, toda su búsqueda fue un teatro montado por su antipática imaginación para proteger a su corazón, en realidad ella no había estado buscando nada, ni a nadie, al contrario se estaba escondiendo, inconscientemente se había escondido para que no la lastimaran.

Vaya tragedia, le había puesto tantas cadenas a su corazón para que no se le ocurriera volver a abrirse ante la primera señal de amor que se le presentara, que este había terminado por morir asfixiado ante la opresión que padecía.

Esta absurda cenicienta estaba imposibilitada para amar. No hay castillo encantado en este reino, tampoco existe un hada madrina que aleje todo ese dolor con su varita mágica y mucho menos existe príncipe capaz de sacar su espada y desterrar a la soledad que aún habita ese pedacito de alma indefensa, después de todo la protagonista de este cuento absurdo tampoco es una princesa.

miércoles 7 de octubre de 2009

Al otro lado del espejo

“La vida de un hombre no es sólo fachada, es más, es todo lo que hay por debajo, lo que no puedes ver”. (City Hall)
Desde el otro lado, esta chica parece ser muy afortunada, tiene a la familia perfecta, la carrera perfecta, la vida perfecta…el cuento perfecto…
Le enseñaron que en el mundo la percepción es la realidad. Todos buscan parecer en lugar de ser, todos buscan destacar, como bellos maniquíes en el aparador de una lujosa tienda de modas. Ella es muy diferente de lo que parece ser a simple vista, pero la mayoría sólo ve su reflejo. ¿Qué más puede pedir? Se preguntan aquellos que ven ese rostro aparentemente incapaz de derramar tristeza, y eso es precisamente lo que ella siempre se cuestiona, ¿Qué es lo que tanta falta le hace?, ¿Por qué sus días están plagados de tristeza y soledad? ¿Por qué nada llena ese inmenso vació? El dolor la esta derrotando. Ya no le quedan fuerzas.
Como dice una de sus mejores amigas, a veces parece de otro mundo, y así se siente ella, incapaz de encajar en algún lugar, incapaz de entender el porqué su vida le resultaba tan irreal. Así es ella, una insólita mezcla de matices en tonos claros y oscuros, 80% corazón y 20% cabeza, sus emociones la controlan y eso es lo que la tiene en ruinas…sólo tiene miedo a ser. Es perfectamente imperfecta y ahora sólo busca un refugio donde pueda descansar aunque sea por un efímero instante, un lugar donde pueda ser ella misma, desmelenarse y bajar la guardia. Pero como siempre, no da con su sitio. Y ahora, lo que necesita es encontrar un hogar para su corazón más que para su alma. Es evidente que aún tiene corazón el único problema es que se está desangrando, las heridas se rehúsan a cerrar y se burlan de sus ganas de sanar, necesitaba un lugar para curarse…un lugar para esconderse.
Si, esconderse. Esconderse de ese dolor que la envuelve con sus brazos y le quita el aliento; esconderse de esa soledad que sin ser invitada, cada noche se cuela por su ventana para hacerle compañía. Esconderse de aquellos duros recuerdos que la persiguen, la alcanzan y la aplastan.
Está en ruinas, suspira hundida en la nostalgia de un oleo de su historia escondido al fondo del baúl de sus recuerdos. Algo dentro de su corazón ha muerto y desde aquel suceso que tatuó su alma de dolor, su libro quedo divido en un antes y un después, de pronto el cuento de hadas se tornó una horrible pesadilla de la cual es imposible despertar. Necesita una excusa para seguir caminando, pero últimamente su dispensa de “motivos” se ha quedado sin guarniciones.
Sabe que la función ya empezó, se ha levantado el telón y es hora de salir al escenario a representar su papel, ese que fielmente interpreta cada día, y aunque se siente devastada, finge que todo está bien así que una vez más se coloca aquella máscara que tanto odia, aquella con la que aprendió a llorar sin lágrimas y a mostrar siempre una sonrisa, aquella que termino siendo su único lugar para esconderse.
Pero porque esconderse? De que o de quien se esconde?
Si, era eso: miedo. Un miedo infinito a ser ella misma, miedo a crecer, miedo a estar sola, miedo a ser lastimada, ese mismo miedo que la había consumido por tanto tiempo la estaba llevando justo en la dirección en la que no quería, en la que no debía ir.
Otra vez se hallaba sentada frente a su computadora, mirando fijamente la pantalla, o mejor, mirando hacia sus miedos internos, sumergida en el fondo del lago de sus pensamientos, angustiada, perdiéndose en las sombras de su fiel compañera: la soledad, dejándose arrastrar hacia los brazos de la tristeza, aquella que la esperaba con los brazos abiertos una vez más. Ya no lloraba más, había aprendido a guardar su dolor y camuflarlo tras una dulce sonrisa.
Esa mascara se estaba fundiendo con su rostro. Estaba perdiéndose a ella misma. A este punto ya no reconoce a la extraña que la mira y le burla de ella con una irónica sonrisa desde el otro lado del espejo.

Bienvenidos a Criminal Letters - Viendo desde el otro lado del espejo

Tratando de apaciguar una batalla librada en mi cabeza por estos días, empecé a redactar este blog a manera de una lluvia de ideas que van goteando a medida que un suceso importante enmarca mis días. Para quienes lean este blog les adelanto que no esperen una redacción bien elaborada pues como dice aquella frase que siempre usa una de mis mejores amigas: simplemente soy yo y mis circunstancias, y escribo por el simple hecho de compartir ideas, sentimientos, y demás. En algún momento pude identificarme con alguien que escribió las crónicas de un corazón roto (un blog el cual no pueden dejar de leer si, como yo, han amado hasta que dolió), y así fue como decidí escribir estas líneas. Y...¿Quién soy? Eso no importa, más espero que si importe lo que tengo que decir...